miércoles, 19 de junio de 2013


LA CASA DEL FERROCARRIL

Casa donde funcionaba la Superintendencia de Ferrocarriles.
La historia del ferrocarril está íntimamente ligada a Riobamba y a la lucha de sus habitantes para que la ciudad fuera parte del sistema.
La obra, iniciativa del presidente Gabriel García Moreno, comenzó en 1873, en Yaguachi.
El primer día de 1900 se expide un decreto legislativo en el cual se termina que la línea férrea Guayaquil-Quito pasará por la ciudad de Riobamba. Y este ofrecimiento fue el dolor de cabeza de los riobambeños, porque pasaron 24 años antes de que se cumpliera totalmente.
En el año 1902, la línea llegó a Huigra, Sibambe y Alausí, con el paso de la famosa Nariz del Diablo. Para el año 1903, la línea fue colocada hasta Guamote, y fue cuando se incumplió el decreto de que la ruta debía seguir por Cebadas. En oposición, el trazado se lo hizo por Cajabamba. El 24 de julio de 1905 llegó la línea hasta Luisa.
Los riobambeños presionan al nuevo presidente de la República, Lizardo García, para que se cumpla el anhelo de la ciudad. Es así que en septiembre de 1905, como reporta la investigación sobre el tema presentado en el libro “Riobamba en el siglo XX”, se firma un contrato con Archer Harman (Compañía Guayaquil & Quito Rail Company), en el que se establece que a más tardar en 2 meses se debían trasladar a Riobamba: la estación de Colta, los talleres de Durán y todas las oficinas principales de administración. Además determina que los trenes ordinarios o expresos, de pasajeros o de carga, pasarían por Riobamba.
Harman consulta al gobernador Carlos Larrea, si la ciudad está dispuesta a dotar de terrenos y tubería de conducción de agua para el edificio de oficinas y los talleres. Aunque la respuesta es afirmativa, los ofrecimientos tampoco se concretan.
Este descontento de los riobambeños es capitalizado por Eloy Alfaro, quien se re reúne con militares de la ciudad y planea un golpe militar. La ciudad estalla a inicios de 1906 y con bajas riobambeñas, Alfaro logra su intento en la Batalla de El Chasqui el 15 de enero.
En septiembre del mismo año, Alfaro cumple su palabra y celebra otro contrato provisional, en éste se instituye la construcción de la línea entre San Juan Chico y Riobamba. Pero, el tiempo pasa, la locomotora llega a Quito (1908) y Riobamba sigue sin ferrocarril.
Ante incumplimientos, en 1915 se formó una organización Pro rectificación de la línea férrea, presidida por Pacífico Villagómez. Este grupo hace contacto con senadores y diputados para lograr otro decreto más, el cual disponía construir la línea de rectificación y se asignaban nuevos fondos. El presidente Plaza puso el ejecútese el 6 octubre de 1915. Pero, los papeles quedaron en eso.
Dos años más tarde el presidente Baquerizo Moreno toma la decisión definitiva y por fin el 7 de julio de 1918 comienzan los trabajos, que concluyen en julio de 1924. Archer Harman finalmente aceptó levantar las paralelas del ramal a Luisa.
También se empiezan a cumplir otros ofrecimientos como la construcción de la nueva estación ferroviaria.
La Casa del Ferrocarril del Sur
El funcionamiento de las oficinas del ferrocarril en Riobamba, otro de los ofrecimientos de los que hemos hablado, tuvo que tardarse algún tiempo más.
En 1937, después de un golpe militar, llega al poder el general Alberto Enríquez Gallo, quien nombra como presidente del Ferrocarril del Sur al coronel Ricardo Astudillo, un  oficial e ingeniero con gran experiencia en el tema. Alfredo Maldonado, autor de “Memorias del Ferrocarril del Sur y de los hombres que lo realizaron”, considera que Astudillo se propuso dar el empuje necesario para acrecentar la trascendencia del sistema.
Su primera decisión fue fusionar los talleres mecánicos de Ambato y Riobamba, para lo cual mandó a construir un amplio edificio al norte. En tanto, para adecuar las oficinas, compró la casa de la familia Vélez-Merino. El historiador Carlos Ortiz Arellano da más dato al respecto de la edificación. Asegura que la hermosa casa de Nicolás Vélez fue expropiada y que el diseño y construcción corresponde a los hermanos Russo.
En 1938 se instala en el inmueble, ubicado en las calles Espejo y 10 de Agosto, la gerencia y más oficinas del ferrocarril, que hasta entonces funcionaban en la población de Huigra.
En “La provincia de Chimborazo en 1942”, los autores hacen referencia a la vivencia cotidiana del tren:
“El ferrocarril recorre dentro del territorio de la provincia 103 millas, de Huigra a Urbina… Diariamente salen y llegan a esta ciudad los trenes mixtos (carga y pasajeros). Salen para Guayaquil a las 6 1/4 a.m. Para Quito a las 6 1/2 a.m. llegan de Quito a las 6 p.m. y de Guayaquil a las 6 1/2 p.m. (…) Después de Quito y Guayaquil es esta estación la que sigue en importancia por el continuo movimiento de carga y pasajeros que por ella pasa”.
En esta casa pasó a funcionar también la línea telegráfica y una estación radiodifusora, la misma que “si bien es cierto funciona sólo para dicha Compañía (la del ferrocarril), en no pocas ocasiones ha prestado importantes servicios a Riobamba” (J. Castillo y J. Ignacio Paredes).
En las instalaciones, posteriormente se instaló el “Railway Club”, más tarde Sindicato Ferroviario, la Superintendencia de Ferrocarriles y hasta el Museo Ferroviario, que muestra piezas y documentos sobre la historia de este medio de transporte.
Nicolás Vélez, el dueño de la casa
Como hemos dicho, la casa donde actualmente funciona la administración del ferrocarril en Riobamba fue propiedad de Nicolás Vélez. Este personaje aparece en las publicaciones de 1921 –año de construcción de la casa- por otro asunto. Revisemos brevemente.
En 1911, el Concejo Cantonal de Riobamba firma un contrato con el arquitecto Francisco Durini para la construcción de un monumento en homenaje a Pedro Vicente Maldonado.
Debido a las repercusiones de la Primera Guerra Mundial, el contratista no pudo entregar la obra a tiempo. Por eso, se entrampó en una disputa con el Concejo de Riobamba. Diez años después continúan las exigencias y demandas a Durini:
“… cansado ya éste (Concejo) de esperar los ofrecimientos del señor Durini procederá en la forma más enérgica si no llega a firmarse la escritura de transacción dentro de un plazo perentorio”.
El 19 de junio de 1921, el Concejo vuelve a insistir a Durini para que envíe los poderes ofrecidos para que alguna persona de Riobamba pudiera actuar a su nombre.
Efectivamente, como consta en el periódico Los Andes del 3 de julio de 1912, Durini finalmente envía la documentación y poderes a Nicolás Vélez G., para que formalice en el Municipio la nueva escritura de transacción.
Detalles arquitectónicos
Al respecto de la arquitectura, Mario Murillo, explica que el estilo de la edificación construida en 1921 es ecléctico. Constructivamente –dice- está conformado con cimientos de piedra, paredes de ladrillo y adobe, cubierta de teja. La textura de fachada es lisa y almohadillado longitudinal.
Es rico en molduraciones, por ejemplo los acanalados, los enmarcamientos en los vanos,  los frontones circulares recortados y frisos. Estos últimos en dos estilos, en entrepiso texturizado con follaje y en la parte superior con  formas geométricas. Los dos vanos extremos tienen balcones balaustrados y apoyados en ménsulas, el vano central con antepecho balaustrado.
Detalle importante es el remate de fachada en cornisa y el antefijo, así como también la cimera, elemento decorativo que en este caso se conforma por dos niños mitológicos con escudo e inscripción del año en que se culminó esta edificación.

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